miércoles, 26 de agosto de 2009

Observación 1-2 datos


Obserbación # 2 grafico e interpletación



observación 1 jovenes 2 y 3


observación 1 joven 1


2da observación

1° Observación:
Fecha sábado 8 de Agosto del 2009.
Lugar: Una Fiesta particular
Espacio específico: Casa de habitación
Hora: a partir de las 8 de la noche.

Tipo de Instrumento de observación: escala de apreciaciones.
Instrucciones:

Determina los indicadores que se van a incluir.
Escribe las instrucciones para su utilización.
Ordena los valores
Enuncia los indicadores Favorables o adversos
Tipo de observación grupal.

Criterios
Mucho
moderadamente
Poco
indiferente
Indicadores




Bailan
X



Toman licor
X



Dicen chistes
X



Filtean o tienen pareja
X



Conversaciones
No superficiales


X

Mayores de 18 años

X


Relaciones personalizantes


X

Vestir a la moda
X





Sentimiento de grupo



X
Interpretación:

Fiesta de jóvenes a la que asistieron adolecentes y jóvenes emergentes y en la cual se observaron los valores anteriormente expuestos. Se infiere necesidad de socialización más que un real identificación con los pares.

Segunda Obserbación

1° Observación:
Fecha sábado 8 de Agosto del 2009.
Lugar: Una Fiesta particular
Espacio específico: Casa de habitación
Hora: a partir de las 8 de la noche.

Tipo de Instrumento de observación: escala de apreciaciones.
Instrucciones:

Determina los indicadores que se van a incluir.
Escribe las instrucciones para su utilización.
Ordena los valores
Enuncia los indicadores Favorables o adversos
Tipo de observación grupal.

Criterios
Mucho
moderadamente
Poco
indiferente
Indicadores




Bailan
X



Toman licor
X



Dicen chistes
X



Filtean o tienen pareja
X



Conversaciones
No superficiales


X

Mayores de 18 años

X


Relaciones personalizantes


X

Vestir a la moda
X





Sentimiento de grupo



X
Interpretación:

Fiesta de jóvenes a la que asistieron adolecentes y jóvenes emergentes y en la cual se observaron los valores anteriormente expuestos. Se infiere necesidad de socialización más que un real identificación con los pares.







1° Observación:
Fecha martes 21 de julio del 2009.
Lugar: Universidad Interamericana de Costa Rica.
Espacio específico: La Ágora.
Hora: 10-12 de mañana.

Tipo de Instrumento de observación: Escala Grafica.
Instrucciones:

Implica una breve descripción del aspecto por observar.
Se hace una Línea horizontal
Se marca los criterios
Se observa y apunta en ella.

Jovén # 1. Fumado


Nunca Grupal
Raramente individual
De vez en cuando Exageradamente
A Menudo Muy Frecuente
Siempre




Jovén # 2. Fumado


Nunca Grupal
Raramente individual
De vez en cuando Exageradamente
A Menudo Muy Frecuente
Siempre






Jovén # 3. Fumado


Nunca Grupal
Raramente individual
De vez en cuando Exageradamente
A Menudo Muy Frecuente
Siempre





Jovén # 4. Fumado


Nunca Grupal
Raramente individual
De vez en cuando Exageradamente
A Menudo Muy Frecuente
Siempre


Interpretación:
Como se infiere de las escalas gráficas el joven # 1 estaba solo y fumo durante las 2horas que se observo en la Ágora.
Los Jóvenes #s 2, 3 y 4 estaban en Grupo y durante el tiempo que estuvieron en dicho lugar dos fumaron frecuentemente y uno nunca lo hizo.

Cuestionario de entrevista

Cuestionario
Ofensores Juveniles

Cuestionario No.___________
Lugar donde se realiza la entrevista____________________________________
Entrevistador/a______________________________________________________
Datos Generales
1. Sexo 1. Masculino_____ 2. Femenino_____
2. Edad en años cumplidos _____
3. Ultimo año escolar aprobado _____
4. Lugar donde nació

Provincia Cantón: _______________________________________________________
5. Lugar donde vive actualmente
____________________________________________________________________________________________________________________________
Provincia Cantón________________________________________________________
Información acerca de las personas con quien vive actualmente
6. ¿Cuántas personas viven con usted?____

7. ¿Quiénes son?


Vinculo Sexo Edad Ocupación o Fuente de Ingresos
____________ __________ _____________ _________________________
____________ __________ _____________ _________________________
____________ __________ _____________ _________________________
____________ __________ _____________ _________________________
____________ __________ _____________ _________________________
____________ __________ _____________ _________________________
____________ __________ _____________ _________________________
____________ __________ _____________ _________________________
____________ __________ _____________ _________________________
____________ __________ _____________ _________________________











8. El lugar en que vivís es

Ø Una casa de habitación___
Ø Un cuarto alquilado o prestado___
Ø Hotel___
Ø Prostíbulo___
Ø Otro. Especifique____________________________________

Familia

9. Acerca de tu papá

Ø No sabes quién es___
Ø Sabes quién es pero nunca has vivido con el___
Ø Vivió con él durante un tiempo pero no lo volvió a ver___
Ø Vivió con él durante un tiempo y aun se relaciona con el___
Ø Vivís con el___
Ø Otro (especifique)_____________________________________________

10. Acerca de tu mamá

Ø No sabes quién es___
Ø Sabes quién es pero nunca ha vivido con ella___
Ø Vivió con ella durante un tiempo pero no la volvió a ver___
Ø Vivió con ella durante un tiempo aun se relaciona con ella___
Ø Vivís con ella___
Ø Otro (especifique)________________________________________

11. Hubo alguna/s otra/s persona que se encargo o se ha encargado de usted mientras crecías (sustitutos de las figuras parentales)

Ø Si___
Ø No (pase a la pregunta n.14)___
Hablemos acerca de esas personas
12. Alternativa 1:

Ø Parentesco___________________________________________________
Ø Sexo___ Masculino ___ femenino___
Ø Edad que tenías cuando empezó a cuidar de usted____________________
Ø Tu edad cuando dejo de hacerlo__________________________________
Ø Motivo por el cual empezó a cuidar de usted_________________________
Ø Motivo por el cual no te cuido más________________________________

13. Alternativa 2:

Ø Parentesco___________________________________________________
Ø Sexo___ Masculino ___ Femenino ___
Ø Edad que tenías cuando empezó a cuidar de vos_____________________
Ø Tu edad cuando dejo de hacerlo__________________________________
Ø Motivo por el cual empezó a cuidar de vos__________________________
Ø Motivo por el cual no te cuido más________________________________

14. Hablemos acerca de los problemas familiares que viviste en tu niñez, antes de los 12 años. (indagar especialmente 1. Violencia domestica: agresión conyugal, abuso físico, sexual y verbal contra hermanos y abuso físico contra él o la entrevistada, así como la figura de quien agrede y 2. Alcoholismo y drogadicción)

15. ¿te has fugado de tu casa alguna vez?

Ø Si ___ ¿cuántas veces?_________________
Ø No ___ (pase a la pregunta N.17)

16. Hablemos de esas veces que huiste de tu casa. Especialmente de la primera y la última vez.
Primera fuga:
________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Ultima fuga:
________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Tus sentimientos
Los jóvenes algunas veces tienen distintos sentimientos e ideas. Te voy a presentar una lista de sentimientos e ideas para que elijas cuál de ellos describe mejor tu situación en las últimas semanas.

En las últimas semanas:
Siempre o casi siempre =S pocas veces =P
Muchas veces = M nunca o casi nunca =N
S M P N




17. Has tenido problemas para concentrarse





18. Te has sentido triste





19. Te has sentido irritado o molesto





20. Has tenido dificultad para quitarse de la cabeza





21. Piensas que las cosas malas que le sucedan son
por su culpa





22. Tienes deseos de morirte





23. Tienes pesadillas





24. Tienes insomnio, te cuesta dormirte o te despiertas muy temprano (indague sin alcohol o drogas)





25. Tienes olvidos o problemas de memoria





26. Existen periodos de su vida que no recuerdas





27. Tienes fantasías acerca de que eres otra persona o que te suceden solo cosas agradables





28. Eres una persona distraída





29. ¿has llegado a algún lugar sin saber porque o sin recordar como llegaste ahí? (sin alcohol o drogas)
Violencia sexual
Vamos a hablar acerca de experiencias sexuales con personas adultas antes de que tuvieras doce años. Puedes incluir a familiares, amigos, conocidos o extraños.

30. ¿Antes de cumplir 12 años tuviste alguna experiencia sexual?

Ø Si___
Ø No___ (pase a la pregunta 32)

31. ¿Qué te paso?

32. Después de los 12 años ¿has tenido alguna experiencia sexual forzada o en contra de tu voluntad?

Ø Si___
Ø No___ (pase a la pregunta 34)

33. ¿Que paso?
____________________________________________________________________________________________________________________________________
Para entrevistados con cualquier experiencia sexual con familiares o personas que vivían en la misma casa antes o después de los 12 años. Si no hay pase a la pregunta n.43.

Primera experiencia incesto
En orden de importancia para el o la entrevistada

34. Tu edad cuando ocurrió (primera vez en situaciones de abuso prolongado)_______________

35. Sexo de la otra persona

Ø Masculino___
Ø Femenino___

36. Edad de esa persona cuando comenzó a abusar:

Ø Por lo menos cinco años mayor que vos___
Ø Adulto___
Ø N.S.___


37. Vinculo con esa persona:___________________

38. Duración

Ø Una vez
Ø Varias veces en un año
Ø Más de un año pero menos de dos años
Ø Varios años (cuantos)

Segunda experiencia incesto
En orden de importancia para el o la entrevistada

39. Tu edad cuando ocurrió_________________
40. Sexo de la otra persona

Ø Masculino___
Ø Femenino___
Ø
41. Edad de la otra persona
o Por lo menos cinco años mayor que vos
o Adulto
o N.S.

42. Vínculo con la otra persona_______________


43. Duración:
o Una vez
o Varias veces en un año
o Más de un año pero menos de dos años
o Varios años_______________ (cuantos)
o No recuerda.
V. PAREJA E HIJOS ( sí tiene si no pase a la sección siguiente)
Hablemos ahora de tus relaciones de pareja.
44. ¿Tienes o has tenido relaciones de conveniencia por más de tres meses?
o Si
o No (pase a pregunta 48)
45. En tu primera relación de pareja,
o ¿Cuántos años tenías al iniciarla?
o ¿Cuántos años tenía su pareja?
En relación con su última pareja de convivencia o con quien convives actualmente:
46. Edad de la otra persona ___________________-
47. Esa persona:
o Utiliza (ba) drogas o alcohol con frecuencia.
o Le golpea.
o Le gritaba y amenazaba
o Está dedicada a la prostitución o al proxenetismo
o Es miembro(a) de alguna pandilla.
o Te quita dinero
o Vive de tus ingresos
o Te anima, obliga a la prostitución
o Administra tus clientes y tus ingresos por prostitución
o Otro problema__________________
48. ¿tienes hijos?
o Sí (cuantos) ___________
o No










49. Vives con tus hijos/as
o Si­­­­­­­­­­­­­­________
o No (¿Por qué?)

VI. PARTE: ADICCIONES
Se te va a presentar una lista de sustancias y distracciones para conocer si las has probado y la frecuencia con que lo has hecho.
D: diario E: esporádico
F: frecuente N: no consume actualmente
P: poco
Ha consumido
Edad Frecuencia
Si No de inicio N D F P E
Alcohol








marihuana








Cocaína








Crack








Bazuco








Pastillas








Cemento








Juegos electronicos









VII. PARTE: inicio del comportamiento de ofensor sesual.

58. ¿Qué edad tenías cuando te iniciaste como ofensor sexual (primera vez que abuzo de alguien.)?_________________________.
59. ¿Por qué crees que lo hiciste?
___________________________________________

60. ¿Quién te inició en esto?
____________________________________.
61. ¿Alguien de tu familia se dedicó o se dedica a la prostitución?
______________________________________________.



62. Las personas de las que abuzaste son:
o Solo hombres
o Solo mujeres
o Hombres y mujeres especifique __________________.
63. Hablemos de ¿Qué edad son las personas que has abuzado?
Siempre o casi siempre = S
Muchas veces= M
Pocas veces= P
Nunca o casi nunca= N
S M P N
De 0 a 5 años




De 5 a 10 años




De 10 a 12 años




De 12 a 16




De 16 a 18




18 o más





Observaciones: _________________________________________________________________
_________________________________________________________.
64. ¿Cómo localizas a estas personas (indagar lugar donde ejecuta los actos)?
65. ¿Cuántos personas en promedio has abuzado?
o Menos de 1
o De 5 a 8
o De 9 a 15
o Más de 15
66. ¿Además del abuzo sexual has conseguido alguna otra cosa de estas personas ( ej. Dinero, comida, juguetes, sumisión, o alguna cosa , especifica)?
o _ No (pase a pregunta 69)
o Si.(especifique)
_______________________________________________________.


67. De eso , ¿debes pagarle a alguien una parte, como pago para para hacerlo?
o Si
o No (pase a pregunta 69)
68. ¿A quién y cuanto?
_________________________________________________________.
69. ¿Tienes fuente de ingresos?
o Si (especifique) ____________________________-.
o No
o
70. ¿Qué tipo de problemas has tenido al practicar ofensas sexuales? (pueden haber varias alternativas)
o ETS, sida _____________________ (indague cual)
o Embarazo
o Ataque físico.
o Detenciones de la policía
o Abuso de la policía
o Ataque sexual.
o Te roban
o Insultos y humillaciones de la gente en general
o Desprecio de tu familia
o Inicio de drogadicción o alcoholismo.
o Amenaza o golpes.
o Otros ________________________________________________.
o ¿Por qué Crees que continuas haciéndolo? _____________________________.


De las gracias y ofrezca ayuda o referencias en caso necesario.

Nota: el presente cuestionario se ha basado e inspirado en anexo # 2 “Cuestionario de prostitución infantil” de UNiCEF. Explotación sexual en Costa Rica: Análisis de la Ruta critica de niños, niñas y adolescentes hacia la prostitución Costa Rica 1998. Pags 149-161. Para efectos del trabajo se a añadido, eliminado o modificado secciones que no corresponde al objetivo del trabajo. Lo añadido se colocado con color de fuente celeste en el texto. Se aclara que esto se hace únicamente con fines académicos y no comerciales.

miércoles, 24 de junio de 2009


Estimados amigos, aquí les envío este documento comparativo de las diversas teorías del desarrollo. Humildemente espero que les sirva. Nos vemos está noche.

lunes, 15 de junio de 2009

Hola amigos:

Durante la sección IV no pude estar presente por motivo de ir como representante de la Universidad al 1re encuentro de Past. Universitaria los dias miércoles y jueves ( quedandose a dormir el día miércoles). Así que espero que esten bien todos y todas. Profesor el día que me presente a clases le dare la carta de justifivación de las autoridades de la Universidad.

Que esten Bien.

Johnny

lunes, 8 de junio de 2009

Compañeros aquí les mando dos articulos sobre el tema de la cultura desde un abordaje filosofíco para que lo comparen con el concepto de cultura que manejan algunos "cientistas sociales". Son largos pero muy enriquesedores. Animo compañeros.

Johnny.

Este es el 2do capítulo. Notaran lo diferente que entendemos por cultura desde las ciencias particulares y una Universal.

Capítulo II

Naturaleza y cultura. La actividad humana


Por Santiago Fernández Burillo


I. Lo natural y lo artificial.II. Vida humana y cultura
«El hombre supera infinitamente al hombre»(Blas Pascal)
I. Lo natural y lo artificialEl viviente que hablaHay discursos que no dicen nada, y silencios que claman. A veces aludimos así a la importancia de la palabra; porque no interesa la charlatanería, sino el significado de lo que se dice. La palabra transmite sentido. Aristóteles (384-332, a. C.) observó que no es lo mismo la voz que la palabra (lógos). La mayoría de los animales tienen voz (maúllan, pían, mugen, etc.), no son mudos; pero esas voces o no significan nada, o muy poco. Sólo el hombre está dotado de palabra. La palabra es voz articulada, esto es, combinación de sonidos (fonaciones), de acuerdo con un código altamente complejo —y más, si pensamos que los idiomas se traducen entre sí; esto es, que todos los códigos semánticos y sintácticos son artificio—. En fin, Aristóteles consideró que podía definir al ser humano como «el viviente que tiene logos». Esta fórmula se ha transmitido hasta hoy así: el hombre es animal racional. De muy antiguo proviene, pues, la convicción de que el habla es el signo externo del pensamiento. El lenguaje es característica diferencial humana; y logos es la palabra griega que significaba, indistintamente, “palabra”, “mente” o “pensamiento”.Seres naturales y seres artificialesEn el capítulo anterior vimos que algunas concepciones filosóficas suponen el significado de conceptos fundamentales («materia», «vida», «evolución», «cultura», etc.); casi siempre ocurre que esa suposición es tácita y acrítica, esto es, una «presuposición» un juicio previo y carente de fundamento. Concluíamos, de ahí, la conveniencia de «no dar por supuesto» nada antes de haberlo examinado y –siempre que se pueda– definido. Ahora bien, no es lo mismo describir cosas que definirlas.La descripción expresa lo aparente, lo que se ve, y tal como uno lo ve. La definición expresa algo interno, lo que es; y no como a uno le parezca, sino tal como es. Por eso es incomparablemente más fácil describir que definir. A los seres naturales los podemos describir, es lo que se suele hacer; sólo los entes artificiales se dejan definir con menos dificultad.La definición expresa la esencia, lo que una cosa es. Pero ¿cómo expresar con exactitud lo que no se comprende, o se conoce sólo a medias? Lo artificial es definible, porque no tiene otro ser que aquel que el artífice humano le ha dado. Las definiciones elementales, en el inicio de las ciencias, suelen ser convenios (por ejemplo, la definición de “metro”).Definir al hombre es muy difícil. Lo sería aunque sólo atendiéramos a su condición de ser natural, de viviente. Supongamos que ya comprendemos su elemento diferencial («tener logos»), todavía nos falta el genérico. Hay que definir qué es ser natural y qué es vida. Eso nos proponemos en la primera parte de este nuevo capítulo.Los seres naturales, en efecto, son de dos tipos: inertes o vivos. Los antiguos ponían un principio vital (en lat. anima; en gr. psykhé), para explicar la diferencia entre un cuerpo inanimado y un ser vivo. El primero es pasivo, incapaz de moverse por sí mismo; el segundo es activo, espontáneo. Sabemos que ha muerto cuando deja de actuar. Entonces deja de existir, y el cuerpo se disgrega. Otra observación de Aristóteles es esta: la vida, para los vivientes, es el ser.Una primera aproximación descriptiva nos permite, pues, asentar lo siguiente:· Los entes naturales son diferentes de los artificiales.· Los primeros existen por sí, los segundos son obra humana.· Los entes naturales son inertes o vivos.Materia y formaVale la pena ahora prestar atención a la teoría aristotélica llamada hylemórfica, que explica de modo difícilmente superable la estructura más profunda (meta-física) de la realidad material. La teoría hylemórfica mira a las cosas (naturales o artificiales) como compuestas de materia y forma (en gr. hyle y morphé). Por «materia», en metafísica, no se entiende lo mismo que en física; significa el principio de la indeterminación, pasividad y sensibilidad de las cosas; por «forma» se entiende un principio (no una figura, ni un aspecto), el principio determinante de la materia, del que proviene la actividad y la inteligibilidad de la cosa. Considerémoslo en un par de ejemplos: las palabras que proferimos constan de dos elementos, la materia (sonidos, voces) y la forma (articulación); las palabras que escribimos también son compuestas de materia (letras) y de forma (orden, combinación). Lo mismo se podría hallar en las piedras: moléculas y estructuras cristalinas. Todo lo que hay es, por un lado, algo pasivo e indeterminado; y, por otro lado, una estructura determinante.Materia y forma no son cosas, sino principios de las cosas. Las cosas se pueden ver y tocar; los principios se alcanzan con el pensamiento. Por eso, materia y forma no son objetos observables, ni separables por medios físicos o experimentales. Ahora, si no son observables, ¿cómo sabemos que son reales? Porque el obrar de las cosas exterioriza su manera de ser (el obrar se sigue del ser). Pues bien, se nota una dualidad de aspectos en los entes naturales, como la pasividad y la actividad, o como la singularidad y la idealidad. Si ambos aspectos se dan y se dan juntos, son señal de una dualidad constitutiva. La materia explica el carácter sensible de los individuos, su pasividad y, en fin, lo que hay en ellos de oscuro o ininteligible. Pero un ser material no es solo materia. Quien dice «ser material», dice elementos o partes, más una configuración que reúne las partes, o morfología de ese ser. A esa configuración interior se la llama forma (morphé).Que los seres naturales tengan una información intrínseca es una idea que nos resulta familiar; tenemos ya la idea de código genético o de programa informático, como estructuras que configuran una materia (en sí amorfa) y la hacen capaz de actuaciones sorprendentes, originales. En el lenguaje filosófico, «forma» no significa la figura externa, sino la estructura interna de la materia; no es materia, sino la estructura de la materia. Se trata de algo comprensible, inteligible y, a la vez, un principio de operaciones específicas. Lo mismo que en el caso de información genética, o en el de programa informático, la forma de la que hablamos es un código, un programa que configura y habilita para obrar.Principio vital y cuerpo organizadoCuando los antiguos observaron que de los entes naturales algunos eran vivientes, porque ejercían operaciones vitales y no por el hecho de ser materiales (pues las piedras son materiales y no viven), refirieron esas actividades vitales a un principio, que denominaban psykhé, o anima, y era para el cuerpo lo mismo que la forma es para la materia, esto es, lo mismo que un programa informático es para un plástico o la información genética para unas moléculas. Aristóteles definía ese principio del siguiente modo: «El alma es la forma de un cuerpo natural orgánico que tiene la vida en potencia».Aristóteles define, pues, el alma como forma de un cuerpo orgánico, cuyas operaciones vitales no están siempre en ejercicio; algunas reposan mientras otras obran. El viviente (zóon) es un ser material, informado por un programa muy perfecto (psykhé), que consta de órganos coordinados. Puede observarse que esa definición matiza bastante. Veamos lo que significan sus elementos:· Cuerpo, significa la unidad de materia y forma· Natural, se dice por contraposición a artificial· Orgánico, significa que el viviente consta de órganosLos órganos se sirven entre sí (en gr. órganon, instrumento); esta idea destaca al organismo entero —al viviente— como el fin de todas las operaciones orgánicas.Grados de vidaAdemás de la corporeidad natural y la organización, la definición contiene esta otra expresión: «vida en potencia». ¿A qué se refiere? Las potencias vitales, o facultades del alma, no son lo mismo que los órganos; son principios próximos de operaciones vitales. Es tradicional distinguir, de acuerdo con ello, tres niveles de vitalidad:· Operaciones vegetativas, como la nutrición, el crecimiento y la reproducción.· Operaciones sensitivas, como la sensación, la percepción, imaginación, etc.· Operaciones intelectivas, como el concepto, el juicio, etc.Las facultades se corresponden con esos tres grados de vida: vegetativa, sensitiva e intelectiva o racional.Aristóteles observó también que el viviente consta de partes heterogéneas; no obstante, los vivientes poseen una unidad más poderosa que los minerales o los artefactos. Su unidad integra partes muy diversificadas, órganos. No sólo las integra como unidad, sino como dinamismo: la vida está en la operación (vita in motu). Esas observaciones siguen siendo válidas hoy.Por esa razón, puede decirse que la forma aparece mucho más claramente en el cuerpo vivo que en el inerte. Piénsese en el corazón de un mamífero: late porque el animal está vivo; y el animal está vivo gracias al latir del corazón. El obrar del órgano se muestra como medio y el viviente, el animal, como fin. De modo que, tomado en su conjunto, el organismo posee una unidad dinámica, que es el vivir mismo. Decimos unidad dinámica, porque no podría conservarla sin las operaciones vitales. Un reloj sin pila no se deshace, pero un animal muerto se disgrega; de manera que las partes se mantienen unidas en virtud del principio dinámico, activo. Este principio vital (psykhé) es algo distinto de un simple ensamblaje de piezas. En suma, vivir es actividad y fin.· Como actividad, vivir es la operación vital;· Como fin de la actividad, vivir es el viviente, el ser vivo.· El principio del que dimanan las operaciones vitales es el alma (psykhé).Vivientes y artefactos mecánicosA diferencia del vivir, las actividades del ser artificial son siempre medios. Ningún ser artificial es un fin en sí; a fortiori, la actividad artificial no es fin en sí misma.Los artefactos pueden imitar el carácter orgánico de las actividades vitales, es decir, el hecho de que unas son el fin de otras, y viceversa. Especialmente los mecanismos autorregulados que se retroalimentan, adquiriendo información, los robots o máquinas cibernéticas. Se trata de mecanismos diseñados para imitar a los seres vivos. Su remoto inventor, el matemático Norbert Wiener (1894-1964) recibió el encargo de diseñar un proyectil que nunca errara el blanco. Se trataba de un encargo del Ministerio de Defensa de los EEUU, para tiempos de guerra. El profesor Wiener sólo encontró la solución cuando un colega biólogo le hizo notar que su problema estaba resuelto en la naturaleza: un león persiguiendo a una gacela es un proyectil que busca el blanco, modifica su trayectoria.En todo caso, el ser del artefacto no es natural, sino que responde a un diseño. El ser del artefacto es, en sí mismo, un medio, porque existe para aquello para lo que el hombre lo ha concebido y construido; existe para realizar el propósito de su artífice. Luego la razón de ser de la máquina está fuera de ella misma, en el artífice; mientras que la razón de ser del viviente está dentro de él mismo. El fin del viviente es vivir; ser y perseverar en su ser. No es un medio. Puesto que el ser del viviente es vivir, las operaciones vitales son medios y fines; algo así como un fin que se posee al obrar. De ahí que podamos concluir que el obrar vital, en conjunto –como organismo–, es un fin para sí mismo.Descripción y definición de la vidaImaginemos un artefacto, como una silla o un automóvil, abandonado en un lugar deshabitado. Cuando el hombre deja de ocuparse de los artefactos, como éstos existen para servir a los propósitos del hombre, ya no sirven; por eso se van deteriorando, hasta ser reintegrados a la naturaleza de la que el trabajo los obtuvo. Las casas en las que no se vive se estropean deprisa. La silla abandonada volvería a ser tierra deprisa; el coche sería desgastado lentamente por los agentes externos como el sol, el agua, el frío y el calor, etc.; poco a poco los plásticos se alteran, la pintura se levanta y se desconcha, los metales se oxidan. Al cabo de unos años sería una chatarra inservible; al cabo de muchos años habría sido literalmente tragado por la tierra.El ser artificial no sólo tiene su razón de ser en la mente del artífice; también depende de la mano humana, para hacerse y para durar. No puede existir sin el hombre. Se puede considerar que su realidad consiste en ser una prolongación o instrumento (órganon) de capacidades humanas. El artefacto existe para el hombre. Por eso, si el hombre no lo usa, ni lo cuida, deja de existir.A diferencia de los artefactos, los seres vivos se apropian de fuerzas externas, las asimilan y, en lugar de sucumbir bajo sus golpes, los interiorizan y hacen de ellas su propia sustancia. La influencia del aire, el agua, los choques mecánicos, erosionan la roca, deterioran la máquina. Los cuerpos inertes son «rígidos», en el sentido de que a una fuerza proveniente del exterior oponen otra de la misma magnitud (dureza, resistencia), o se rompen y se van desmoronando. Un ser vivo, por el contrario, como por ejemplo una planta, presenta unas actividades cuya característica es recibir esas fuerzas externas haciéndoselas propias, internas.Alimentarse, crecer, son operaciones vegetativas. La nutrición toma agentes externos como aire y agua, luz, oxígeno, etc., y los interioriza hasta convertirlos en sustancia vegetal. En lugar de romperse bajo el empuje de los agentes externos, la planta los asimila, se alimenta de ellos, vive de ellos y crece. De modo que la operación vital re-actualiza la acción que le llega de fuera: no se quiebra, no se diluye, no se altera; lo que hace es aceptar esa energía que le llega y apoderarse de ella, la asimila. La vida de la planta convierte los empujes externos en empuje interior, a partir de una fuerza central, interior. Esa es su alma.Cuentan que un anciano oriental vivía junto a un bosque y recogía leña para ganarse la vida. El anciano conocía las voces del bosque; no podía manejar el hacha, pero las nevadas eran sus aliadas. El manto de nieve se acumulaba sobre las ramas; las vivas y flexibles, cedían hasta dejar deslizar su carga, y recobraban su posición. Las ramas secas, acababan con un chasquido y caían rotas. Y dicen que este anciano inventó el judo, arte de defensa personal consistente en aprovechar el empuje del atacante para derribarlo.Esa leyenda ilustra la idea de acción vital, como un movimiento circular. En la nutrición y la adaptación al medio, en el crecimiento, el viviente no se comporta mecánicamente; para él no se trata de neutralizar por ecuación de fuerzas o romperse. Su comportamiento no neutraliza ni iguala, sino que asimila y potencia: acoge el empuje, lo hace suyo y lo eleva.La asimilación no se basa en el equilibrio, ni en la igualación de acción y reacción, sino en la apropiación. No contrarresta, potencia la acción; de modo que hay ahí más dinamismo que en el modelo de la máquina; dinamismo desde dentro (ab intrinseco); y el principio dinámico es también el fin de la acción, como revertiendo sobre sí mismo, circularmente.Inmanencia, definición de la vidaEl ser viviente es más activo, pues, que las piedras u objetos mecánicos. Los vivientes son en cuanto viven, y viven en cuanto interiorizan energías físicas. La vida es en todo momento adaptación. Afirmar que los vivientes tienen que adaptarse al medio, o mueren, es una obviedad. Pero es curioso.Por un lado, vivir es tener interioridad: traer energías externas al interior. Mas, por otro lado, el viviente sale de sí mismo, ocupa el medio, se instala en él en la forma de hacerse apto. También modifica el medio: forma parte de él, se exterioriza en él.Lo curioso está en que a mayor interioridad corresponde mayor apertura. La interioridad de la planta es poca, su apertura al medio también. En el animal aparece el conocimiento y, en consecuencia, no sólo se adapta al medio, sino que lo recorre, lo ocupa, emigra, etc. Todo eso culmina en el hombre: nuestra interioridad es intimidad; a lo interior de la intimidad corresponde un exterior sin límite: el universo. Los animales y plantas no viven en el universo, sino en un «nicho ecológico», esto es, en un ecosistema cerrado, que se corresponde con su estructura morfológica y patrones de conducta (anatomía, fisiología, instintos, etc.).Es oportuno mencionar aquí al biólogo Jakob J. von Uexküll (1864-1944), que fundó la moderna ciencia de la conducta animal (etología y fisiología de la conducta); en su libro Umwelt und Innerwelt der Tiere (1909) acuñó el término «medio» (Umwelt) para denominar la correspondencia existente entre el viviente y su mundo circundante. Este concepto está también en la base de la moderna cibernética. Desde la filosofía, sin embargo, se lo adoptó enseguida para «delimitar» el «mundo animal» y el «mundo humano»; así, el filósofo alemán Max Scheler (1874-1928) señalaba que el ser humano existe no en adaptación y correlación con un «medio», sino en la forma de «apertura al mundo», y esta noción se hizo común en la antropología filosófica del siglo XX. Consideremos la diferencia a la que Scheler alude. La planta que toma agua y sol, para elaborar savia, proporciona un ejemplo de asimilación; el cactus carnoso y espinoso y el blanco oso polar, muestran en qué consiste la adaptación a un medio, como exteriorización. Sólo el ser humano vive tan intensamente que trasciende su mundo circundante, ya que crea una nuevo y es así capaz de vivir en el desierto o en los hielos del polo, bajo el agua o en la estratosfera, en la tierra o en la luna, etc.Finalmente, mediante tales observaciones alcanzamos una definición: vivir es actividad interiorizadora que permite exteriorizarse por adaptación y dominio del medio. Esta actividad interiorizadora se llama inmanente (del lat. manere-in, quedar dentro). Las acciones inmanentes se llaman también “operaciones”.Podemos concluir, en suma, que la vida es actividad inmanente. Dividimos, a su vez, la actividad en transitiva e inmanente. Hemos descrito lo natural y hemos definido la vida. La actividad y el ser ya no los definimos. Ello nos obliga a notar que no todo se puede definir. Definir, en efecto, es hacer manifiesto un concepto complejo o confuso mediante otros más simples o claros. Pero es imposible ir hasta el infinito: tiene que haber ideas primeras y evidentes. Tales son, por ejemplo, las ideas de ser y de acto o acción. Pues bien, definimos la vida por la operación, al decir que «vida» es «actividad inmanente»; y añadimos la observación de que la acción inmanente perfecciona al ser que la ejerce. Tal acción es fin para sí misma; y su agente es su fin.Diremos, pues, que «acción» es una idea simple, evidente; una noción primera y una certeza. Ahora, «finalidad» es también una noción elemental. Pues bien, la inmanencia se define por la finalidad. La acción inmanente es fin en sí misma (como jugar o aprender; pues no jugamos para otra cosa, sino para jugar, etc.); es decir, su fin es el agente mismo que la ejerce. De manera que la vida (la acción inmanente) se define por la finalidad.La finalidad de todas las acciones vitales es que el viviente viva; y el vivir no es medio para otra cosa, es fin en sí y para sí. En conclusión, el vivir es el fin de todas las acciones inmanentes; y la vida es el fin de sí misma. Por el contrario, el artefacto nunca es fin, siempre es medio.II. Vida humana y culturaEl hombre, naturaleza inadaptadaComo las plantas y los animales, el hombre es un viviente; tiene en común con ellos numerosas operaciones inmanentes, tales como alimentarse, crecer, reproducirse, la percepción sensorial, etc. Sin embargo, el ser humano está inadaptado al medio: un niño abandonado moriría de inanición, o sería devorado. Los hombres no llegamos acabados al mundo, no somos animales especializados en nada; somos demasiado débiles y carecemos de armas y abrigos naturales. Pero hablamos.La vida humana no es meramente física, meramente vegetativa, ni sólo sensorial. La vida humana incluye todos esos aspectos, subordinados a uno más fuerte: pensar y hablar. La imagen que el hombre se formado sobre sí mismo, ya desde los tiempos de la antigua Grecia, es la de un “microcosmos”, es decir, un mundo en pequeño, un resumen del universo entero. Conviene precaverse ante el exagerado espiritualismo, que mira al mundo con extrañeza, como si se tratara de un accidente contrario a nuestra naturaleza. Es el tema de nuestra corporeidad. El cuerpo es parte de nuestro ser, nuestra presencia en el mundo, parte de nuestra naturaleza. No somos unos extraños en el mundo, tenemos mucho en común con él; genéricamente, el hombre es cuerpo viviente y animal. ¿Qué es lo específico? Tener el uso de la palabra, y el uso de las cosas.Definición de la culturaLa mayor parte del pensamiento se plasma en el lenguaje; éste es la primera obra externa del pensar; la segunda es la técnica. El conjunto de las obras externas de la mente son la cultura.Si el pensamiento no se exterioriza, no hay obra cultural. Un poeta experimenta una emoción y forma dentro de sí una frase, un primer verso. Si en ese momento el poeta muriera, el poema no se escribiría. Habría habido una experiencia estética tan elevada como se quiera, pero no una obra cultural: faltaría la obra externa, el poema que puede hacer pensar y sentir algo parecido a otros hombres. La cultura no es la vida interior de las personas, sino su plasmación externa. Un hacha de sílex y un ordenador son obras externas del pensamiento.La cultura es la obra externa del pensamiento, tal como las palabras son el signo externo de las ideas. Sin obra, no hay cultura. La obra externa del pensar es de muchos tipos: estética, técnica, científica, etc. Se habla entonces de bienes culturales de diversa índole. Con la ayuda del lenguaje (transmitido en la familia y en el grupo social) y de los bienes útiles, de la técnica, el hombre se adapta al mundo, lo configura para sí mismo porque lo trabaja, lo domina y lo cuida.Los animales tienen instintos, los seres humanos tenemos cultura: ella nos proporciona un mundo humano. Hay muchas formas culturales, según etapas históricas y pueblos, pero todas entrelazan tres categorías de realidades: el lenguaje, las instituciones y la técnica.Por otra parte, el dominio y conservación del mundo humano derivan de otro aspecto de nuestro ser: el trabajo. El hombre es verdaderamente homo faber, es decir, trabajador. Trabajar no es una opción (como si la holganza fuera natural y lícita), sino una condición natural. El existir humano es activo, se prolonga en las actividades productivas (lingüísticas, sociales, políticas, técnicas, etc.). El trabajo es actividad humana; aunque no toda actividad humana sea laboral. Los animales no trabajan.El ser humano, pues, no vive adaptado al medio, sino a la cultura; los seres humanos nos capacitamos para vivir en el mundo gracias a la aculturación, es decir, a la inserción en una cultura. Constituye la educación más temprana, la niñez y juventud como formación. En suma, la cultura configura el mundo humano, diferente del mundo natural o cosmos. Tomando como base esta descripción, podemos definir: La cultura es actividad productiva de bienes para el hombre, exteriorizados y transmitidos hereditariamente, que son objeto de mejora e innovación.Repasemos los elementos de nuestra definición:· La cultura está en los objetos externos. Es objeto, no sujeto.· La cultura objetiva consta de bienes. No puede constar de males. Los bienes hacen bien al hombre, los males le dañan.· La cultura consta de bienes artificiales, productos del hombre. (El sol, por ejemplo, es un bien natural, no producido por el hombre, luego no es un bien cultural. El hacha y el poema son productos humanos, son bienes culturales).· Todos los productos de la técnica son perfectibles, susceptibles de progreso. Por lo mismo, los conservamos, los recibimos y pasamos en herencia.· El progreso cultural no tiene fin; los instrumentos se pueden perfeccionar y multiplicar hasta el infinito. Esto significa que la cultura (la ciencia, la técnica, la economía, etc.) carece de fin en sí misma; y que el fin de la técnica no es técnico o, como dijo Mertin Heidegger, que «el problema de la técnica no tiene ‘solución’ técnica».La esencia humanaDecíamos que la definición expresa la esencia, lo que es. Pues bien, podemos definir al hombre por la capacidad de tener. He aquí una definición que está en la línea de la que dio Aristóteles y la continúa: el hombre es el ser que tiene (Leonardo Polo); ser que tiene o ser capaz de tener. Nótese que en esta definición no se confunde el ser y el tener; el hombre es el único ser que es capaz de poseer, de tener, y en diversos sentidos.Podemos tener de tres maneras: 1ª. Según el cuerpo, tenemos la ropa, los instrumentos, la casa, etc., todos los bienes materiales, en suma. 2ª. Según el espíritu, tenemos ciencia, conocimientos teóricos o prácticos.3ª Según la naturaleza, tenemos hábitos adquiridos a partir de operaciones; los hábitos buenos o virtudes perfeccionan la naturaleza humana, hasta el punto de constituir una «segunda naturaleza».He aquí una notable diferencia entre la cultura objetiva y la cultura subjetiva o cultivo de sí, del espíritu: la primera es una «continuatio naturae», una continuación de la naturaleza externa, la segunda es naturaleza adquirida, incremento o crecimiento de la propia naturaleza humana.La noción de «tener» o posesión sirve, pues, para definir la realidad humana. Los hombres poseemos los bienes culturales, porque los sabemos construir y utilizar, es decir: tenemos según el cuerpo aquello que previamente hemos poseído por el saber. Conocer, usar y poseer instrumentos es, por lo tanto, una característica esencial humana.Además, la capacidad de advertir el ser instrumental y su valor de tal es exclusiva del hombre. Cuando el arqueólogo encuentra instrumentos asegura que sus autores eran humanos. Ver el carácter instrumental de los medios, implica pensar su orden al fin, captar una relación. Eso es lo que hace posible la idea de instrumento. (Eso significa, también, discernir entre lo relativo y lo absoluto, el medio y el fin, etc.).El hombre se define por la capacidad de conocer la relación medio-fin, esto es, por la capacidad de comprender el ser (relativo) del medio. Ahora bien, la capacidad de hacer progresar la cultura tiene como condición suya la vida social, la cooperación consciente y, por lo tanto, e lenguaje porque para colaborar es preciso comunicarse ideas y valoraciones.Tradición y diversidad culturalAcabamos de ver que la cultura presupone una vida mental, familiar y social. Es patrimonio, tarea colectiva que atraviesa las épocas. Toda cultura es una tradición (del lat. traditio, transmitir algo). Pero eso plantea el problema de qué pasa con ciertas formas de entender la vida, aquellas que la ven como ruptura con la tradición, esto es, con los criterios de los padres. Aquí aparece el tema de las culturas alternativas y de la contra-cultura. Las calles de las grandes ciudades modernas nos lo presentan visualmente: desfilan ante nuestra vista, rótulos y «pintadas», así como personajes de costumbres e indumentarias diversos: el trabajador manual, el ejecutivo, el «ocupa» o el vagabundo, etc. Además, con la actualidad de las migraciones, la diversidad cultural del mundo cobra un relieve que antes no tenía. La facilidad de las comunicaciones nos acerca también a diversas maneras de entender y organizar la vida; y así como es un hecho que la cultura occidental ha configurado el mundo a través de los descubrimientos, la colonización y, finalmente, la supremacía científica y tecnológica, también es cierto que se han cometido muchos abusos en la historia de las colonizaciones.El quinto centenario del descubrimiento de América se vio fuertemente contestado, por parte de algunos movimientos indigenistas y en nombre de los Derechos Humanos; se denunciaba la falta de respeto a las culturas autóctonas. Junto a los hechos que avalan aquella contestación, es cierto también que, antes de la llegada de los españoles, algunas tribus americanas practicaban la antropofagia ritual, los sacrificios humanos o ciertas formas de esclavitud, que reinaba una especie de estado de guerra perpetua entre ellas, etc. Al menos la idea de los Derechos Humanos (y con ella la razón para insubordinarse ante esos errores y denunciarlos) la aportaron los españoles.La cultura y las culturas (“civilizaciones”)Los sociólogos hablan de «etnocentrismo» para destacar el hecho de que las valoraciones son relativas a la cultura en que cada uno ha sido educado. Así, considerar que la cultura propia es superior y que, en consecuencia, tiene derecho a imponerse, es etnocentrismo. En realidad, uno valora tal como lo han educado. Pero no es evidente que la propia educación sea la mejor. De aquí se suele llegar a la conclusión —tal vez precipitada— de que todas las culturas son relativas: ninguna sería mejor ni peor, sino todas diferentes, como diferentes son los individuos. Y se debe respetar la diversidad.Desde luego, la cultura no se impone; mas creo que esa crítica se funda en un equívoco, por la semejanza existente entre las palabras “cultura”, “sabiduría” y “civilización”. La sociología y la antropología cultural llaman civilizaciones a los diferentes tipos de culturas (en las áreas lingüísticas anglosajonas). Pero la cultura es el sistema de los medios de la vida humana; ahora bien, la sabiduría es más: no están en pie de igualdad. Reducir la sabiduría a una «forma cultural» es pretender explicar lo más por lo menos.La cultura se define en términos de exterioridad: un conjunto de bienes, que se entrelazan formando el «sistema de los medios», en el que vive el hombre según cada sociedad histórica. Vamos a pensar un sistema de medios diferente y comprobaremos que corresponde a una cultura diversa, en sentido sociológico. Imaginemos que los mecanismos fueran de madera, que no hubiera siderurgia ni electricidad, etc. ¿Cómo sería la cultura? No existiría la industria moderna, ni la conexión actual entre ciencia y técnica; tampoco la economía de grandes producciones y precios baratos. No habría progreso económico ni tecnológico, por lo que no existirían la publicidad, la radio o la TV, etc.; seguramente tampoco la industria del libro; aún menos los ordenadores y las fotocopias. Los estudiantes tendrían que anotar las lecciones oídas de viva voz y encomendarlas a la memoria. Viviríamos con el ritmo de la luz solar, practicaríamos más la lectura y la memorización, aunque serían pocos los que estudiarían, etc. Con este ejemplo se pretende hacer ver que los bienes culturales, como la ciencia, la técnica, economía, derecho, educación, política, información, etc., forman un tejido coherente, un sistema, el sistema de los medios de la vida humana. Por otra parte, este ejemplo describe un sistema cultural medieval. Aquel tipo de cultura podría darse igual en la Europa medieval como en la China o el Japón de principios del s. XIX. Pero las razones para oponerse al autoritarismo —el respeto, la tolerancia— no son elementos del sistema de los medios, son convicciones religiosas, morales y filosóficas. Un europeo del s. XIII tenía que reconocer en cualquier otro hombre un hermano, imagen de Dios, dotado de valor inconmensurable que funda su derecho a ser respetado. He ahí cultura medieval y civilización occidental. El oriental, en cambio, no se sabe persona, ser dotado de un valor absoluto, o lo sabe de forma vaga, menos precisa, de modo que no se reconoce como libre e imagen de Dios; lo mismo le sucede al romano o al griego de la antigüedad, para ellos el individuo sin la sociedad no es casi nada. Para éstos, el poder político sí tendría el derecho (y el deber) de imponer qué deben pensar y creer los individuos. Aquí ya no estamos en presencia de diferencias culturales, sino más profundas, son distintas ideas del hombre y de Dios, distintas filosofías o sabidurías.El relativismo¿Es verdad que todas las culturas son relativas? Si entendemos por «cultura» el sistema de los medios, es clarísimo que sí, ya que los instrumentos son relativos a la función para la que su artífice los ha pensado y construido. (Aunque no sea indiferente vivir en la cultura medieval de los pergaminos y los carros de madera o en la del PC y el automóvil con aire acondicionado). ¿Qué diremos, pues? ¿Son relativas las filosofías? La sabiduría humana, es perfectible: el hombre es capaz de mejorar. Su objetivo es el conocimiento de la verdad sobre la existencia humana (en los ejemplos anteriores, la verdad sobre los Derechos Humanos, sobre la dignidad humana, sobre Dios, etc.). Ahora bien, que nuestro acercamiento a la verdad sea gradual, siempre inconcluso, no significa que no exista la verdad de cada asunto.Por otra parte, un relativismo puro es inconsistente. ¿Cuál sería su fórmula? «Todo es relativo». Pero ¿es eso verdad en absoluto, o no? Si es una verdad absoluta, no todo es relativo; si no es absoluta, a veces no es válida. Ortega y Gasset decía que el relativismo es una «idea suicida»: si se aplica a sí misma se elimina. Además, para relativizarlo todo necesito un absoluto. En efecto, lo relativo es término de una comparación, pero ¿con qué comparo «todo» si declaro que todo es relativo?La responsabilidad de la culturaAl seguir estas consideraciones, se va abriendo paso la idea de que para reflexionar sobre la cultura se adopta un punto de vista más elevado que ella. La cultura –considerada como un todo– incluye diversidad de bienes: ciencias, tecnología, bellas artes, derecho, literatura, política, etc. Hemos visto más arriba que cabría agruparlos en tres grandes géneros o categorías: lenguaje, instituciones y técnica. Pongamos otro ejemplo: el uso de la radioactividad ¿es «sólo» una cuestión científica, técnica, política? Parece que no; cada uno de estos sectores de la cultura responde al «cómo» de algo en particular, pero ninguno al «por qué», ninguno de ellos desvela la cuestión del sentido, no aclaran nada sobre los fines de la vida humana; ni la técnica ni la política conocen el sentido y razón de ser de las armas, sólo conocen su uso, «cómo funcionan». Es más fácil saber cómo funciona o cómo se fabrica el arma, que saber por qué la hacemos, o si debemos hacerla o no. Aparece aquí la responsabilidad, ante la humanidad actual y futura. Lo mismo podría decirse con referencia al medio ambiente, las leyes sobre la familia o la protección legal de la vida del embrión, del no-nacido, etc. Al final, no queda más remedio que reconocer que no hay ciencia ni técnica alguna que responda de la humanidad, capaz de responder de la suerte de la familia humana que vive en la Naturaleza y en sociedad, generación tras generación; sin embargo, somos responsables del mundo que dejaremos tras de nosotros. Ahora bien, si la cultura no fuera capaz de crear un mundo hermoso, acogedor y humano, entonces habría dejado de cumplir su función: servir al hombre, que llega al mundo inadaptado.Para las ciencias sociales «cultura» (o civilisation) significa no sólo un sistema de medios o «mundo humano», por contraposición al meramente físico; suele incluir la dimensión normativa: valores y usos sociales, tales como recompensas y castigos. Ese sistema de valores y juicios, cuando es interiorizado por el individuo, lo «humaniza» y convierte en miembro del grupo social. ¿Qué decir al respecto?Cualquier cultura está impregnada de alguna concepción religiosa, ética y filosófica. Hay buenas razones para pensar que ya era así entre los hombres de Neandertal. Los medios tienen su razón de ser en el hombre que los construye y utiliza: dependen de él. Nada más lógico, pues, que reconocer la presencia de valores, creencias, interpretaciones, etc., en medios como el arte, el derecho, la economía, y todas las formas de la cultura, especialmente en la opinión pública y en los medios de comunicación social. De éstos últimos deriva el poder. Las diferencias de concepción filosófica motivan conflictos, en la actualidad y en el pasado. Por el contrario, la unidad de concepción de la vida presta «cohesión» a los grupos y seguridad a sus miembros. Una característica de la sociedad occidental moderna es la atomización, la débil cohesión, el aislamiento de individuos y pequeños grupos y la multiplicación de los conflictos.Todo eso es cierto, pero no significa que la sabiduría sea un producto cultural. Sólo significa que las culturas se modifican cuando las personas modifican su comprensión de la propia existencia. Es lógico. También es lógico añadir que la comprensión del sentido y realidad de la existencia humana puede ser más o menos acertada. En suma, la sabiduría y la moralidad penetran en la esfera de los medios en forma de creencias, opiniones y costumbres. Los individuos son meramente arrastrados por las opiniones y usos dominantes, o bien los enjuician críticamente e inician procesos de cambio del sentir común, en la opinión pública. Estos procesos son lentos, pero se originan siempre en la interioridad pensante de unos pocos que no se limitan a seguir la corriente, sino que la crean.La sabiduríaYa hemos sugerido que enjuiciar la cultura supone adoptar una visual más alta. Aparece así la visión filosófica. La filosofía y la religión pueden tener efectos externos, pero son accidentales. Lo esencial de estas dimensiones (vitales, humanas) es interior, y no tiene plasmación externa adecuada. La filosofía es sabiduría. La sabiduría no es cultura.Ahora, si la sabiduría no es cultura, es porque es más, no porque sea incultura. Si juzga a la cultura, en conjunto, es lógico que no sea una de sus partes. La filosofía aspira a hacer al hombre sabio, es el saber responsable de la cultura y de la vida humana.El pensamiento juzga de todo. Si juzga, es responsable de todo. Ahora bien, no es posible juzgar al pensamiento, sino mediante el mismo pensar. La dimensión intelectual hábil para juzgar de todas las cosas por sus causas más altas, o «últimas», se llama sabiduría (lat. sapientia, gr. sophía).Pues bien, que existe esa dimensión sapiencial del pensar es innegable. Aunque sólo sea porque el encargo de «gobernar», esto es, de formular juicios inteligentes sobre la cultura (en su conjunto y también sobre alguna de sus partes, así como sobre las mismas relaciones de las partes entre sí) no puede recaer sobre ninguna ciencia en particular ni sobre una técnica.Si el pensamiento juzga todas las cosas, sólo él puede examinarse y enjuiciarse a sí mismo. Esta es la principal función asumida por la filosofía, que no es, propiamente hablando, una parte de la cultura.

Ya que el tema que sigue es la cultura quiero compartir dos articulos relacionados al tema de la cultura desde la perspectiva de la filosofía.

Capítulo I.
La inspiración filosófica.
La filosofía en la Calle
Por Santiago Fernández Burillo



I. La inspiración filosófica
II. El materialismo común
III. El "culturalismo", o relativismo postmoderno

I. La inspiración filosófica
La filosofía en la calle

En muchas ciudades de nuestro país hay una vía pública que lleva el nombre de «Balmes». El filósofo de Vic, Jaime Balmes (1810-1848) es un "clásico" moderno, su pensamiento posee actualidad. Es interesante observar que a esas calles o plazas no se les ha modificado el nombre a pesar de los cambios de régimen político que se han sucedido. Nunca pareció necesario marginar a Balmes; es patrimonio común. Existe también una filosofía clásica, una philosophia perennis, patrimonio de todas las generaciones, que es a la vez saber maduro y búsqueda abierta.
Los clásicos no son antiguos, sino actuales. Lo característico de ellos es su «actualidad». También las modas gozan de actualidad, pero efímera. Los clásicos no necesitan (ni suelen) estar de moda. Son actuales siempre. Hay cosas que interesan al hombre de todos los tiempos. Hoy muchos pasan por esa calle: tal vez desconocen quién fue Balmes y no se lo preguntan. También es posible que ignoren qué es la filosofía, qué es un clásico o qué un régimen político. Realidades invisibles, como el aire y la luz; vivimos en medio de ellas, aunque no nos demos cuenta.


La admiración, origen del filosofar

Podemos desconocer lo que tenemos cerca. Normalmente ignoramos lo más próximo: estamos acostumbrados, no nos causa extrañeza, ni admiración; por eso no nos hacemos preguntas. La pregunta que entraña una pretensión de saber, de averiguar, presupone la admiración: una extrañeza y una cierta maravilla. Maravillarse es advertir que no entendemos. La maravilla nos hace ver en lo ordinario algo insólito. Los filósofos de la antigua Grecia dijeron que la investigación y la filosofía nacieron de la admiración.
Hoy en día se acepta que la humanidad posee un alto nivel de conocimiento científico, y eso la hace poderosa. Es cierto, pero dudamos si el edificio del saber humano es «seguro». Su prestigio ¿no se desplomaría si el hombre sólo lo hubiera soñado, si fuera mera invención de nuestro deseo de seguridad?


El valor de la filosofía

Al comenzar, tal vez nos preguntemos: «¿Para qué sirve la filosofía?» Se podría responder: «no sirve para nada». Aunque se dé esa respuesta, no deriva de ahí que no sea valiosa. No es lo mismo ser útil que valer. Servir para otra cosa es un tipo de valor, el valor de utilidad, propio de los medios. Todos los medios –o útiles– son valiosos; mas no todos los valores son medios. Los medios son buenos para otra cosa, los fines son buenos en sí mismos.
Hay preguntas que se plantea el hombre en todo tiempo. Una de ellas tiene que ver con la diferencia entre el saber «técnico» y el saber «liberal» (o desinteresado), esto es, la diferencia entre dominio del mundo y libertad interior, técnica y ética, cosas y personas, en una palabra: el mundo y el hombre. Éstos son temas clásicos del pensamiento filosófico, y cobran especial interés en la actualidad.
Con un lenguaje propio de su época, J. Balmes formulaba agudamente algunas de estas cuestiones en un libro publicado en 1846:
«Todo lo que concentra al hombre, llamándole a elevada contemplación en el santuario de su alma, contribuye a engrandecerle, porque le despega de los objetos materiales, le recuerda su alto origen y le anuncia su inmenso destino. En un siglo de metálico y de goces, en que todo parece encaminarse a no desarrollar las fuerzas del espíritu, sino en cuanto pueden servir a regalar el cuerpo, conviene que se renueven esas grandes cuestiones, en que el entendimiento divaga con amplísima libertad por espacios sin fin.
»Sólo la inteligencia se examina a sí propia. La piedra cae sin conocer su caída; el rayo calcina y pulveriza, ignorando su fuerza; la flor nada sabe de su encantadora hermosura; el bruto animal sigue sus instintos, sin preguntarse la razón de ellos; sólo el hombre, esa frágil organización que aparece un momento sobre la tierra para deshacerse luego en polvo, abriga un espíritu que, después de abarcar el mundo, ansía por comprenderse, encerrándose en sí propio, allí dentro, como en un santuario donde él mismo es a un tiempo el oráculo y el consultor. Quién soy, qué hago, qué pienso, por qué pienso, cómo pienso, qué son esos fenómenos que experimento en mí, por qué estoy sujeto a ellos, cuál es su causa, cuál el orden de su producción, cuáles sus relaciones: he aquí lo que se pregunta el espíritu; cuestiones graves, cuestiones espinosas, es verdad; pero nobles, sublimes, perenne testimonio de que hay dentro de nosotros algo superior a esa materia inerte, sólo capaz de recibir movimiento y variedad de formas; de que hay algo que con su actividad íntima, espontánea, radicada en su naturaleza misma, nos ofrece la imagen de la actividad infinita que ha sacado el mundo de la nada con un solo acto de su voluntad». (J. Balmes, Filosofía Fundamental, I, cap. 1, § 4).
La cuestión del saber

Según el filósofo de Vic, es preciso filosofar, porque junto a la ciencia natural y el progreso técnico, se precisa humanidad; además, advertimos gran diferencia entre la fuerza física y la conciencia, entre lo externo y lo interior, entre la materia y el espíritu, entre el mundo y el Creador. La sola enumeración de esos temas, persuade a muchos de su dificultad. Estos asuntos –se dirá– son importantes, pero no están al alcance: son cosa de opinión o cosa de especialistas. Eso es una dificultad; tal vez la mayor para quien se acerca por primera vez a estas materias. Se nos presenta, así, la disputa sobre el mismo saber filosófico. Las razones a favor y en contra –insinuadas por Balmes–, vienen a ser estas:
A) En contra: Después de veinticinco siglos la filosofía sigue sin alcanzar utilidades claras. Continúa haciéndose las mismas preguntas. ¡Queda lejos la Edad Media! Estamos en el siglo XXI, época de continuas sorpresas, de nuevos progresos tecnológicos. La filosofía no progresa, no es científica. ¿Por qué ocuparnos de ella?
B) A favor: precisamente por eso, la necesitamos. Ciencia y técnica tenemos, pero nos falta meditar sobre la grandeza del hombre, su origen y su destino. Más allá del rendimiento y la utilidad, hemos de poder discurrir sin límites. El progreso material no basta, se necesita progreso espiritual. Ahora bien, «en este siglo de metálico y de goces» –de dinero, placer y confort–, en que «las fuerzas del espíritu» –la ciencia, el saber– se desarrollan sólo al servicio de la técnica y del mercado, se detecta un vacío de espíritu. Más que nunca se requiere un saber desinteresado, la contemplación desde las cumbres. Pensemos en fin, ¿qué nos mueve al saber? ¿Interesa sólo por su utilidad, o también porque ilumina el sentido de la existencia? ¿Qué ciencia, qué técnica se propone hacer esto último?


Filosofías previas

Así pues, la misma ciencia y el progreso material replantean la necesidad de filosofar, es decir, de ir a la búsqueda del último por qué, que dé razón de todo cuanto existe. Ahora bien, esa meta no es inasequible, ni es preciso partir de cero, aunque algunos lo hayan pretendido; seamos o no conscientes de ello, todos llegamos a la filosofía con gran número de conocimientos previos. Todos tenemos una idea –quizá confusa– de lo que significa una concepción filosófica de la realidad; y, de hecho, conocemos más de una.

Vamos a considerar tres de esas visiones (cosmovisiones) que se advierten y distinguen fácilmente en la actualidad:
La primera concibe la filosofía como sabiduría. Sostiene el primado del espíritu sobre la materia, y la libertad como señorío del hombre sobre las cosas. Es creacionista, esto es, ve el mundo como la obra de un Artífice inteligente, y al hombre como imagen de Dios.
La segunda es el materialismo "científico", actualmente divulgado y al alcance de todos. Se lo encuentra en los medios de comunicación. Contiene una concepción cerrada a la trascendencia. El hombre se basta a sí mismo, la materia es lo único que existe y es autosuficiente. A menudo concede prioridad a la moda (lo que se lleva) y al éxito (previsible a corto plazo).
La tercera es la postmoderna. Sostiene que buscar el último porqué es "pensamiento duro", intolerante. Según esta visión, la filosofía expresa sólo la mentalidad vigente en un grupo social y una época. Ni la inteligencia ni la materia pueden dar cuenta de un origen absoluto; en consecuencia, nada puede hacerlo.
Una descripción de la primera idea la hemos encontrado ya en el texto de Balmes. Consideraremos ahora, brevemente, las otras dos, para plantearnos la pregunta sobre la verdad de esas filosofías preconcebidas. Como hemos sugerido, todos nos encontramos en alguna de las tres y tal vez no lo sepamos.


II. El materialismo común

La lógica del materialismo.

Hay una imagen del hombre y del mundo –muy divulgada en los medios de comunicación– que simplifica las cuestiones y ofrece la impresión de que en la actualidad se sabe el "porqué" de todo. Esa imagen resulta de reducir siempre lo superior a lo inferior; es decir, explica lo más por lo menos. En el fondo supone que lo más perfecto es siempre más complejo; en consecuencia, cree explicar lo superior como una agregación de elementos (lo inferior). Por ejemplo, la excelencia humana sobre otros seres, estribaría en la magnitud del cerebro, o en la complejidad de conexiones neurológicas, etc. En definitiva, la perfección sería cuestión de cantidad; el hombre sería un ser superior por la sencilla razón de ser más complicado. En resumen: El materialismo explica lo superior por lo inferior; presenta las realidades más perfectas como agregados de cosas menos perfectas.
Ahora bien, ¿es evidente que perfección (ser) sea lo mismo que magnitud (cantidad), o complejidad (conexión)? Lo sería si sólo pudieran existir seres materiales. Pero, si hubiera seres inmateriales, entonces habría una gradación de perfección en el ser, inversa a su complejidad. En efecto, el ser espiritual carece de cuerpo, no tiene partes; sin embargo es superior al ser material. Espiritual y material se comparan como lo superior a lo inferior; la escala que va de las piedras a Dios (pasando por el hombre), no es un tránsito de lo simple a lo complejo, sino de lo complejo a lo más simple. Dios es la pura simplicidad, la suprema sencillez. Y lo mismo sucede con el conocimiento, la señal de la inteligencia no es acumular sino simplificar:

«Santo Tomás de Aquino desenvuelve sobre este particular una doctrina admirable. Según el santo doctor, el discurrir es señal de poco alcance del entendimiento; es una facultad que se nos ha concedido para suplir a nuestra debilidad, y así es que los ángeles entienden, mas no discurren. Cuanto más elevada es una inteligencia, menos ideas tiene, porque encierra en pocas lo que las más limitadas tienen distribuidas en muchas. Así, los ángeles de más alta categoría entienden por medio de pocas ideas; el número se va reduciendo a medida que las inteligencias criadas se van acercando al Criador, el cual, como ser infinito e inteligencia infinita, todo lo ve en una sola idea, única, simplicísima, pero infinita: su misma esencia. ¡Cuán sublime teoría! Ella sola vale un libro; ella prueba un profundo conocimiento de los secretos del espíritu; ella nos sugiere innumerables aplicaciones con respecto al entendimiento del hombre.
»En efecto; los genios superiores no se distinguen por la mucha abundancia de las ideas, sino en que están en posesión de algunas capitales, anchurosas, donde hacen caber al mundo. El ave rastrera se fatiga revoloteando y recorre mucho terreno y no sale de la angostura y sinuosidad de los valles; el águila remonta su majestuoso vuelo, posa en la cumbre de los Alpes, y desde allí contempla las montañas, los valles, la corriente de los ríos, divisa vastas llanuras pobladas de ciudades y amenizadas con deliciosas vegas, galanas praderas, ricas y variadas mieses.
»En todas las cuestiones hay un punto de vista principal dominante; en él se coloca el genio. Allí tiene la clave, desde allí lo domina todo. Si al común de los hombres no les es posible situarse de golpe en el mismo lugar, al menos deben procurar llegar a él a fuerza de trabajo, no dudando que con esto se ahorrarán muchísimo tiempo y alcanzarán los resultados más ventajosos. Si bien se observa, toda cuestión y hasta toda ciencia tiene uno o pocos puntos capitales a los que se refiere los demás. En situándose en ellos, todo se presenta sencillo y llano; de otra suerte, no se ven más que detalles y nunca el conjunto. El entendimiento humano, ya de suyo tan débil, ha menester que se le muestren los objetos tan simplificados como sea dable; y, por lo mismo, es de la mayor importancia desembarazarlos de follaje inútil, y que, además, cuando sea preciso cargarle con muchas atenciones simultáneas, se las distribuya de suerte que queden reducidas a pocas clases, y cada una de éstas vinculada en un punto. Así se aprende con más facilidad, se percibe con lucidez y exactitud y se auxilia poderosamente la memoria». (Jaime Balmes, El Criterio, XVI, 7)

Ciencias y método analítico
Denominamos «análisis» a la descomposición de un todo en sus partes. El análisis se acaba en los elementos. Se llama «elemento» al resultado último del análisis, es indescomponible, simple. La sugestión de que lo superior se explica por lo inferior (es decir, que todo se explica por la materia y sus estructuras) proviene de operaciones mentales sencillas: separar y reunir, descomponer y recomponer: análisis y síntesis. El matemático usa el análisis para ir de lo oscuro a lo claro, de lo complicado a lo sencillo.
Se suele identificar «analizar» con «pensar» (o «profundizar»), pero el análisis sólo es una entre las operaciones mentales: la que resuelve un todo en sus partes, hasta las ínfimas. Cuando no se puede seguir descomponiendo, hemos encontrado un elemento. Los elementos son básicos: se entienden por sí mismos y a partir de ellos se entienden otras cosas. Con otras palabras: lo elemental es evidente, se entiende y causa saber. La ciencia se funda en elementos. Las ciencias de la Naturaleza progresan integrando (articulando) sistemas complejos, a partir de elementos simples. Pues bien, si la realidad constara sólo de materia y combinación, entonces análisis y síntesis serían los únicos procedimientos; y los elementos físicos las únicas verdades primeras.


Limitación del análisis
Si la realidad sólo fuera un agregado material de partes, el análisis sería la única forma correcta de pensar. La matemática sería algo más que una buena lógica, sería el método único. Pero si la realidad no consta sólo de elementos materiales, además de las ciencias matemáticas y las físicas, habrá otras formas de saber, otros métodos además del analítico (simbolismo, analogía, etc.). Ahora bien, hay ideas que se resisten al análisis y resultan incomprensibles si se cuenta sólo con métodos físico-matemáticos; por ejemplo: infinito o persona, son nociones que no toleran el análisis y sin embargo no son pensamientos vanos.

Por poner un ejemplo de intuición inmediata: ¿el análisis es capaz de captar la vida de la vaca? En la carnicería encontramos piezas de vaca, esto es, vaca "analizada". Pero la vida de la vaca no es una de las piezas descuartizadas ni la mera reunión (síntesis) de las piezas: por más perfecta que fuera la reunión de las piezas no resultaría la vida de la vaca, porque ésta es más, algo superior a la reunión de las partes. Lo mismo sucede con el ser personal. Si la persona fuera una reunión de elementos, si el ser personal resultara de una cierta síntesis de piezas impersonales, la persona no sería más que un agregado impersonal. Como la interioridad es inasequible al método analítico, se corre el riesgo de declararla ilusoria, lo cual sería obviamente un disparate. Lo correcto es reconocer la limitación del método analítico, y que no es el único, ni el más apto para las realidades de superior categoría. Estas reflexiones son suficientes para advertir que la ciencia analítica sirve al conocimiento de un sector de la realidad, pero no puede ofrecer todo el saber posible. La naturaleza física es una gran parte del ser, pero seguramente –lo estamos vislumbrando– no es la totalidad del ser. Y ¿no es obvio que de la confusión de la parte con el todo se derivarán necesariamente enormes dislates? Quien declara que una parte es todo, mutila la realidad, hace una reducción inadmisible.
Del caos al superhombre..., pasando por el chimpancé

El materialismo reduce lo superior a lo inferior, porque explica sólo en base a síntesis de elementos. El materialismo divulgado pretende explicar el espíritu por funciones lógicas; los procesos lógicos, por el cerebro; el cerebro por el sistema nervioso; los nervios y sus procesos, serán bioquímica y, al final, todo será la versión biológica de lo que vemos en el circuito impreso de la calculadora o el transistor cuando los abrimos; a su vez, un circuito se reducirá (en su entresijo inteligible) a algo tan sencillo como la instalación eléctrica de una habitación.
Según esa imagen, el hombre es un poderoso ordenador, resultado de la evolución de los vivientes superiores; procedentes de vivientes inferiores por evolución; y a su vez éstos de la materia inorgánica. En fin, lo único que sería necesario desde la eternidad serían partículas, espacio, y fuerzas que mezclaran las partículas durante largos períodos de tiempo, hasta que, por azar, resultara una combinación superior estable, tendente a perpetuarse y multiplicarse.

Materialismo y creacionismo
El materialismo explica la vida como un producto de la materia inerte; la inteligencia como un producto de la vida orgánica; la espiritualidad, la vida científica, moral y religiosa, en suma, como invenciones del hombre. En este sentido, el materialismo es como la inversión (el negativo de la fotografía) de la imagen creacionista del mundo.
Según el creacionismo, Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza, con una dimensión material y otra personal y espiritual. Al cosmos físico lo creó para el hombre. El mundo no existe en un sentido absoluto (no se justifica en sí mismo, no es para sí mismo), sino que existe para el hombre, para que éste lo conozca y domine mediante el trabajo manual e intelectual. La razón de ser del mundo es el hombre: permitir la vida específicamente humana (en el mundo) que culmina en el conocimiento y amor a Dios (trascendente al mundo). Para el creacionismo el mundo invita a elevar la mente del hombre a su Artífice, Dios. El mundo y el hombre deben considerarse ordenados a Dios.
El materialismo, por el contrario, sostiene que Dios no es más que una "idea", un producto mental del hombre. No entiende a Dios como creador del hombre sino al hombre como creador de Dios; y, en fin, el mundo (o mejor, el caos y el azar) ha sido el productor del hombre. Para al materialismo, el espíritu es producto de circuitos neuronales; y las neuronas, producto de la materia.
El esquema materialista

En ocasiones el esquema del materialismo se presenta como un resultado de la ciencia («materialismo científico»), para el cual sólo existe la Naturaleza (átomos, espacio, fuerzas...); la Naturaleza produce por evolución al hombre; el hombre produce la sociedad, el lenguaje, la cultura. En fin, la ciencia, el arte, la filosofía y la religión son los niveles superiores de la cultura. Todo sería un proceso que va integrando elementos y, a partir de materia inerte, se alza hasta la vida, después llega al hombre y, por fin, hasta el pensamiento consciente. Además, en el esquema de este materialismo divulgado, cada uno de nosotros sería un producto de su cultura y las culturas productos sociales e históricos. En semejante planteamiento, las explicaciones son hasta cierto punto triviales, se diría que superfluas. La vida no tiene misterio, las ciencias lo explican todo..., y no hay más. Pero la vida nos hace sospechar que hay más, y si en efecto hay más, entonces habrá que reconocer que hay mucho más...
Tras las palabras

En esas síntesis cada vez más elevadas que se presentan en la naturaleza, el tránsito de lo inferior a lo superior, en el fondo, se justifica siempre de la misma manera: «por evolución, de los mamíferos superiores surgió el hombre», etc. Ahora bien, ¿qué quiere decir, exactamente, «por evolución»? Con exactitud, no se sabe. Es una incógnita. Subrayemos esto: ¡La explicación reposa sobre una incógnita! Dadas unas modificaciones lentas (o súbitas), pequeñas (o grandes), sobrevenidas por azar, es decir, sin causa o por causa desconocida... entonces alguna novedad entra en escena. Todas las novedades entran así en escena, por causas desconocidas. ¡Valiente explicación!
Ciertamente, la biología contempla fenómenos en los que parece razonable la evolución, desde formas simples a formas cada vez más complejas. Ahora bien, lo que los mismos biólogos no tienen claro es cómo se explica el hecho. Hay incluso biólogos de primera categoría y ajenos al creacionismo que reconocen que la evolución observada obedece a leyes desconocidas. Con otras palabras, tal vez hubo tránsitos de lo inferior a lo superior; lo confuso es «cómo». En definitiva: ¿cuál es el origen de esas leyes que hacen posible la evolución en un sentido determinado? Hoy por hoy la biología no lo sabe, y muchos se inclinan a pensar que la explicación no está sólo en el pasado (en una causa material), sino también... ¡en el futuro!, es decir en algo así como lo que los clásicos llamaron causa final.
Es claro también que el materialismo no es científico en modo alguno. John Eccles, premio Nobel de Neurofisiología, lo ha calificado incluso de "superstición".
En consecuencia, al comenzar a discurrir sobre el sentido de la existencia del mundo y del hombre, lejos de asumir acríticamente explicaciones pseudo-científicas, nos proponemos partir de que no sabemos qué significan las palabras invocadas anteriormente. Partimos de que hay mundo y hay personas, entre las que nos contamos. Partimos también de que no es evidente que la Naturaleza sea sólo materia, espacio y fuerzas; ni es evidente que el hombre sea un robot, ni que la "inteligencia artificial" sea inteligencia "vital". Probablemente no sepamos aún qué significa "materia", qué "espacio", qué es el "número", qué el "hombre", etc.
En el punto de partida del filosofar, no pretendemos estar en posesión de ninguna certeza indiscutible. Por tanto, lo primero que tendremos que hacer será buscar definiciones: «de-finir», delimitar el perfil de las cosas, averiguar qué las distingue y qué las asemeja a las demás. Esta tarea nos remite a la lógica, como orden de los conceptos, o "arte de pensar" correctamente.



III. El «culturalismo», o relativismo postmoderno


Ciencias sociales y «cultura»
Después del marxismo, prolifera en medios académicos un materialismo atenuado, que denominaré «culturalismo». Más que una teoría es una mentalidad. El origen del culturalismo se debe, por una parte, al descrédito de la filosofía en el s. XX y, por otra, al auge de nuevas ciencias –provenientes, por cierto, de la filosofía–, que conservan interés humanístico, son las llamadas ciencias sociales. Para éstas, el ser humano debe ser estudiado como producto del medio sociocultural; cada sociedad tiene su cultura y conforma sus individuos a su imagen.


El relativismo postmoderno

Por otro lado, es hoy frecuente la creencia de que sobre cuestiones últimas no se puede saber nada. La verdad sobre el hombre y el mundo, sobre nuestro origen y destino, es impenetrable. Aún más: el intento de encontrar la verdad es pernicioso, porque propugna sistemas cerrados al diálogo y al consenso social, a la diversidad de opiniones, de opciones, de culturas, etc. La actitud post-moderna valora la tolerancia universal y propone para ello una renuncia al fundamento; tan fundamentalista le parece el materialismo como el creacionismo. Este culturalismo se diferencia de las filosofías anteriores en que se esfuerza por saber de todo, pero sin afirmar ni negar nada. Su ideal de persona culta es alguien con «acceso» a mucha información, pero sin convicciones. La idea del culturalismo es que hay que conocer todas las ideas, para no comprometerse con ninguna.
Al desinteresarse de la verdad objetiva, este culturalismo postmoderno refiere el valor de las cosas a las apreciaciones de una comunidad. Como el escepticismo de siempre, intenta cancelar el valor de la verdad. Pero es imposible; la verdad es solamente suplantada: no será ya la adecuación de nuestro pensamiento a la realidad de las cosas, sino la opinión o la sensación que se tiene dentro de un grupo. Aparecen así «subculturas» propias de comunidades restringidas, cada una de las cuales tiene "su" verdad (la comunidad de los universitarios, la de los consumidores, la de los homosexuales, etc.). Los valores de cada cultura son autónomos: no se pueden poner en relación ni comparar; cada cultura es un mundo aislado. El intento de enjuiciar los criterios del indígena, del gitano, etc., por parte de aquellos que no lo son, se considera etnocentrismo, una falta de respeto. Aparentemente el culturalismo permitiría una mayor comprensión de las culturas ajenas –y de las personas que pertenezcan a ellas– pero en realidad facilita el desinterés y la incomunicación, por el hecho de que se excluye a priori que tengamos verdaderos valores en común o que podamos compartir.

Valoración del culturalismo
El relativismo postmoderno nos merece una valoración negativa, debido sobre todo a las siguientes características:

Renuncia a la verdad. El culturalismo y el pensamiento postmoderno, como hemos visto, renuncian a la verdad en general y en particular a la verdad del fundamento. Tal renuncia siempre es grave, puesto que culmina en el relativismo subjetivista (subjetivismo puro) o incluso en el nihilismo (nihil = nada). Las consecuencias son tremendas, de ahí procede en buena parte el menosprecio de la existencia humana, de la vida de los no nacidos, de los ancianos y enfermos terminales o, en fin, de todas aquellas personas que parecen gravosas a la comunidad en que viven. En todo caso, la valoración de esta visión es la misma que merece el escepticismo. Desenmascararlo no es cosa trivial, sino cuestión de vida o muerte.

Politeísmo de valores. El culturalismo consagra un "politeísmo de valores" conducente a la incomunicación y contrario al progreso. Siempre una u otra cultura ha sido pionera en algo, en la historia, y las demás han progresado imitándola o haciéndola suya. Como forma de razonar, hay que reprocharle tres defectos que examinamos en seguida:

1º) Incurre en "circulo vicioso"; defecto, pues, de lógica
2º) Construye una pseudo-cultura, que bien podría llamarse cultura de la frivolidad; y
3º) Es estéril para las relaciones entre individuos y comunidades, ya que sólo desorienta (es confusionismo).
Examinemos con más detalle cada uno de estos argumentos:
1º) Como las sociedades evolucionan –se dice–, también los juicios de valor son variables. Ahora bien, esto introduce un relativismo general. En efecto, si lo que cada cual considera legítimo, y razonable (lo que llamaríamos lógico y sensato), son sólo creencias de época, nada podemos afirmar sin aceptar que nuestros juicios valen sólo por ahora, en este país, etc. Es decir, en un sentido absoluto no valen. La validez de todo pensamiento, de todo juicio, es provisional, y depende de su aceptación por los demás. Ahora bien, como la validez de los juicios de los demás depende también de los demás, la pescadilla se muerde la cola, estamos en un círculo vicioso del que no hay otro modo de salir que saliéndose de esa teoría. Además, con ella el progreso mismo sería inviable, porque sofocaría la aparición de esos

CLASE MIÉRCOLES 3 DE JUNIO 2009

EN LA clase pasada se dierón los siguientes temas:

En un primer momento se dio una inducción a la forma de usar el Crai, en especial el uso de los materiales virtuales de las bibliotecas que permiten un acceso a documentos para la investigación.

En un segundo momento se da el Atelier, en el cual los compañeros y mi persona exponemos como va el trabajo de investigación y algunos aun estan delimitando su campo de trabajo.

al compartir las inquietudes nos enriquesemos con los aportes de los colegas.

No recuerdo que se abordaran dudas de la clase anterior en forma explicita al menos.

Por último el profesor indico que se investigara sobre Adolecenica juventud y cultura.

lunes, 1 de junio de 2009

probando

Hola estoy probando si esta vez me resulta publicar.